Un “formato” RAW no es en si un
archivo de imagen que uno puede imprimir directamente de la cámara, con un alto
contraste, nítido o comprimible que te permita ahorrar espacio como una imagen
con formato JPEG. Además, a diferencia
de una imagen JPEG, no es capaz de procesarse en la cámara directamente y para
abrirlo requiere de un software especifico
que permite procesarlo y modificarlo ya que es un archivo de solo
lectura.
Entonces, ¿Por qué es tan
interesante un archivo de imagen RAW ante tantas desventajas?
Pues es sencillo… Un archivo de imagen RAW te permite aprovechar y mantener toda la información que la cámara
digital recoge, obviamente abarcando más espacio (una cámara de 8 megapixels producirá un fichero RAW de 8 MB)
y porque evita manipular la imagen, evitando la perdida de información ante
cualquier retoque.
Al evitar ser procesado por la cámara, el archivo de imagen evita
la perdida de color y de resolución, evitando el ruido en la foto. Además esto termina siendo una ventaja ya que
permite tener mayor control sobre el aspecto de la imagen pudiendo corregir
aspectos como la exposición, así como balance de blancos, contraste, saturación
y calibración de los distintos canales de color.
Además, existen varios programas, ya conocidos por nosotros por la
experiencia o por el curso, que aceptan formato RAW como lo son: Picasa, Adobe
Photoshop CS o CS2, ACD See, IrfanView, Picture Window Pro, además del software
especifico que viene con la cámara.
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